Urología pediátrica

¿Qué es la urología pediátrica? La urología pediátrica es la especialidad urológica encargada de diagnosticar y tratar todos los problemas relacionados con el sistema genitourinario de niños, adolescentes e incluso en algunas ocasiones del feto. Para ello, partimos de tratamientos urológicos, pero siempre adaptados a la edad del paciente.

Problemas más frecuentes

Nuestra unidad de urología pediátrica se encarga del tratamiento de todos los trastornos urológicos en niños y adolescentes. Los problemas urinarios y genitales más comunes son:

Fimosis

La fimosis es un trastorno que afecta a los varones y cuya solución pasa por la cirugía de circuncisión. Esta intervención es rutinaria, sencilla y se lleva a cabo con anestesia local o general en función de la edad del niño.

Cuando realmente hay problemas para bajar la piel del prepucio, realizar esta cirugía en edades tempranas tiene grandes ventajas para la calidad de vida del niño o adolescente, empezando por un postoperatorio mucho menos molesto que el que experimentan las personas de mayor edad.

Problemas al orinar

Los niños sufren problemas urinarios más frecuentemente de lo que creemos. Las infecciones de orina y la incapacidad para controlar la vejiga son dos de los trastornos urológicos más comunes, y en general pueden tener que ver con hábitos de vida erróneos o con otras causas estructurales.

Si tu hijo tiene molestias al orinar, no controla la micción o pierde orina de forma muy común a partir de los 5 años, te recomendamos que visites al urólogo pediátrico para un diagnóstico efectivo.

Problemas testiculares

Durante la etapa de crecimiento, los niños pueden padecer problemas testiculares.

El hidrocele, caracterizado por la inflamación de los testículos desde edades muy tempranas, es uno de los trastornos más frecuentes. En muchas ocasiones, este problema aparece sin síntomas más allá de la hinchazón, y al no sentir dolor, no se le da a esta alteración la importancia que debería.

Otra situación común es la ausencia de los testículos en la bolsa escrotal (por no haber descendido correctamente) o los testículos hipermóviles, que unas veces están en el escroto y otras en la ingle.

Para garantizar que todo transcurre con normalidad, es fundamental que un urólogo infantil lleve un control de la evolución del niño.

Malformaciones Congénitas

Desde el nacimiento, los niños pueden sufrir alguna malformación.

Las más comunes son tener el pene curvo o la uretra en una localización errónea.

En relación a esto último, en ocasiones la uretra en lugar de situarse en la punta del glande, está en otra zona del glande (problema más leve) o incluso en la base del pene (problema más grave).

La localización errónea de la uretra recibe el nombre de hipospadias o epispadias (en función de dónde esté el meato uretral), y es menos común que las situaciones anteriores.

¿Cuándo hay que llevar a un niño al urólogo?

Mientras que las visitas al pediatra son muy comunes en edades tempranas, las citas con el urólogo no lo son tanto como deberían.

En la concienciación sobre la importancia de visitar al urólogo en edades adultas se está avanzando mucho, pero en la medicina infantil aún queda mucho por hacer.

Los trastornos urinarios y genitales son frecuentes en los niños y adolescentes, y por ello desde Lyx Urología recomendamos acudir con cierta regularidad al urólogo pediátrico.

Equipo Médico